La verdad es que a veces soy demasiado ingenuo, creo yo. Nunca imaginé hasta qué punto podían ser despreciadas las Víctimas del Terrorismo, y que ya se había visto todo.
Sin embargo, cuál fue mi sorpresa que no. Aún hay más. Y hay que ver hasta qué punto se ningunea, acusa y persigue a la gente pacífica y se alaba a los terroristas. Acaban de comentarme una noticia que me ha dejado realmente anonadado. El Ayuntamiento de Lérida ha denegado la petición de poner el nombre de una calle el de una víctima que falleció en los años ochenta.
No me extrañaría incluso que se hubiera denegado tal honor porque la víctima perteneciera a un Cuerpo de Seguridad de la oprobiosa España, a la que se hace difícil homenajear a alguien que era miembro de las Fuerzas de Ocupación.
Visto lo visto, seguiremos viendo cosas de este tipo.