Anoche se inauguró la exposición de arte religioso “Lignum Crucis”, que con tanto empeño, esmero y cuidado han preparado los cofrades de la Cruz. Una cofradía cinco veces centenaria donde el paso de los años ha mostrado que la Fe que se transmite de generación en generación no ha decaído.
El Palacio Episcopal es el lugar elegido donde más de treinta piezas pueden admirarse tan de cerca que a veces hasta daña la vista. Se llenan los ojos y la emoción al ver la monumental escultura de la “Inmaculada Concepción” de Gregorio Fernández, santo y seña de la Cofradía, y que de ordinario se ve a lo lejos en su pequeña capilla. San Pedro y Santa Elena, o San Miguel o la Virgen con el niño, pasos procesionales o escultura y pintura de la capilla, junto la orfebrería y documentos históricos realmente interesantes son los mínimos motivos que uno tiene para acercarse a ver esta modesta pero elegante exposición.