Partido de trámite para el combinado español, que ya estaba clasificado para los octavos de final. Máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo. Un solitario gol de Juanito en el minuto 36 cerró una primera fase que, sin hacer buen juego, permite tener esperanzas de cara al futuro.
Sin embargo, hay que tomárselo con calma. Ahora comienza el verdadero mundial. El mundial donde no vale el buen juego, la restistencia física o el derroche de ganas. Hay que tener fortaleza mental y marcar un gol más que el contrario. Eso llevará al combinado rojigualda a pasar partido a partido.