Hace unos días estuvimos un grupo de amigos en una fiesta de cumpleaños de un antiguo compañero de universidad. Como suele ocurrir, al final se acaba hablando en las típicas conversaciones de trabajo, vida personal, etc.. , hasta que alguien habló de un libro que se estaba leyendo.

Nos picó la curiosidad ya el título del libro, ya que algunos los confundimos con la película de Trueba: " Allegro ma non troppo". Según el fricki el libro es muy divertido, ya que hacía frases tan afirmativas como: “Tengo la firme convicción, avalada por años de observación y experimentación, de que los hombres no son iguales, de que algunos son estúpidos y otros no lo son.”
En dicho libro-estudio hay ideas como tales como que el estúpido es un ser no racional. Se puede predecir el comportamiento de un malvado, pues este actúa de una forma lógica y en función de unos parámetros (beneficiarse a sí mismo) que, aunque poco éticos o morales, son perfectamente entendibles. Sin embargo, un estúpido actúa de un modo irracional e impredecible, lo que le convierte en un incordio. En un país que quiera evolucionar y mejorar los inteligentes deben mantener a raya a los estúpidos. Si no, no hay nada que hacer.
Entoces empezaron a salir referencias sobre diferentes autores y libros al tema en cuestión. Así otro apuntaba que Umberto Eco en el libro "El péndulo de Foucault", en una conversación muy divertida entre dos personajes hace que uno de sus personajes diferencie a las personas en estúpidos, cretinos, imbéciles y locos. Las personas normales son aquellas que saben combinar razonablemente esos componentes.
Otra buena frase sobre el tema de la estupidez humana la dijo Einstein hace años: "Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro".
Es una clasificación simplista de las personas, pero a veces los modelos simples son los más eficaces. Lo que más gracia me hace todo, es que seguro que cada uno de nosotros pensamos que los estúpidos son otros.